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Oriol Escursell, el trapecista y bailarín que mueve los hilos entre el circo y la danza
Reportaje - 26/01/2017 - Por Neus Molina. El trapecista Oriol Escursell con su abuela en Naqba. Foto: Magdalena Lanas.

El artista Oriol Escursell (Esparreguera, Barcelona, 1987) se ha servido del circo y la danza para explicarse. Desde que sufrió una lesión y decidió bajar el trapecio a ras del suelo, no ha parado de crear un lenguaje propio que combina el movimiento con la fusión de géneros, temáticas y contextos, encontrando hilos conductores donde parece que no los haya.

Formado en Buenos Aires (Argentina) y en la Scuola Flic de Turín (Italia), en el año 2012 vuelve a Barcelona donde participa en el proyecto Nusos de Dansa i Circ del Ateneu Popular de 9Barris (Barcelona) y, más tarde, realiza How to Fall, un proceso de investigación y creación con el trapecista Cohdi Harrell que los llevará hasta Nuevo México. Cofundador en el año 2013 de la compañía Suitcase Circus para la difusión del circo, combina cursos con danza, circo, talleres y el asesoramiento técnico de compañías como Capicua. Recientemente, ha sido galardonado con el premio Delfí Colomer, convocado por la Generalitat de Catalunya, para la creación de su espectáculo Egurra, una fusión entre la txalaparta y el baile de bastones que combina movimiento, circo y tradición.

El título de su nuevo espectáculo no es baladí. Naqba quiere decir catástrofe en árabe y es el nombre que recibió el éxodo palestino de 1948, una vez los judíos decidieron que la tierra, en algunas ocasiones, no se comparte. La misma tierra fratricida de Mi querida España que canta Cecilia y que da inicio al montaje de Escursell. En la España de las dos españas, la de las balas, los muertos y los olvidados de la Guerra Civil.

En Naqba habla de la espera, de los que esperan morir y de los que esperan a los muertos. Un minuto de silencio, un silencioso homenaje que incomoda y que está dedicado a los abuelos de Oriol, sobre todo a su abuelo “que es quien más hubiera entendido que hiciera circo y no lo pudo ver”. “La guerra y la posguerra de mis abuelos fue la del Ebro, por eso vuelvo aquí y quiero explicar el cómo y el qué desde el circo" y así lo hace por primera vez en Amposta gracias a la convocatoria de danza Balla'm un llibre de la Generalitat de Catalunya.

Marcelina, la abuela de Oriol, interviene en el espectáculo: “Me fui de Villamayor de Treviño, en Burgos, para coger el metro”, narra ella. Así empezó su particular éxodo, el primero, alrededor de 1945. Después pasaría por un convento, conocería a un buen hombre y caminando llegaría al aquí y ahora. Marcelina se pone el abrigo marrón, con el que ha bailado la euforia, la derrota y el silencio Miquel y le da la mano a Oriol. Así acaba Naqba, el primer espectáculo creado por el trapecista y bailarín Oriol Escursell en el cual también participan Miquel Fiol, Jorge Albuerne, Griselda Juncà, Sabrina Catalán, Joan Lavandeira y Joana Olasagasti, un homenaje a los que esperan la catástrofe, a los que la viven y la bailan, a los que la recuerdan y a los que la huyen.

Interesado en qué sugieren las imágenes tradicionales y contemporáneas sobre la fusión y la combinación, Escursell quiere coger lenguajes, hacerlos suyos y romper esquemas. “Quizá no verás una jota en mis espectáculos pero la inspiración viene de ahí”, explica. “Un bastoner purista no verá un baile de bastones clásico en Egurra, por ejemplo, pero lo hay". Todo movimiento está conectado.

En los espectáculos que piensa Oriol hay un hilo que guía, que se aleja de los cabarés fragmentados del circo. “Bajar el trapecio me permitió bajar al suelo y jugar, jugar a movernos. Encontrar en la danza lo que en el circo para mí no existía. Encontrar en el circo lo que le faltaba a la danza”.

Artículo publicado en el número 51 de la revista Zirkólika.

 

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