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Homenage a Gil Vicente Alegria, creador del Circo Ecuestre
Reportaje - 10/09/2008 - Ramón Bech - Foto: Museo del Circo de Berga

El 16 de octubre de este año se cumplirán cien años de la muerte de Gil Vicente Alegría, una auténtica personalidad en Barcelona y un hombre que gozó de un más que merecido respeto del mundo circense europeo de su época. Sin duda alguna, nunca superó el derribo del Circo Ecuestre y su estado de ánimo le fue minando la salud, hasta que decidió poner fin a sus días. Tuvo la habilidad de saber acercar a su circo a gente de todas las clases sociales. Así la clase trabajadora hacía allí sus reuniones sindicales y la burguesía tenía una vez a la semana (normalmente los jueves), el día de moda, en el cual el circo se convertía en lugar de encuentro de la gente adinerada, donde podían hacer buenos contactos y dejarse ver. Además no dudó en organizar funciones benéficas para ayudar a los más desfavorecidos. Incluso donó todos los beneficios de una función para ayudar a la construcción del monumento a Colón (12-10-1.883). Pero pese a todo, en 1.895 el ayuntamiento decidió reestructurar la Plaça de Catalunya, derribando el circo. Pienso que es de justicia homenajear a Gil Vicente Alegría por su aportación a la difusión del circo en Barcelona, por lo que modestamente propongo que en el mismo sitio donde tantas funciones circenses se dieron, se coloque una placa haciendo alusión al Circo Ecuestre y a la familia Alegría. En Madrid en el lugar donde estaba el Price han colocado una placa que recuerda que allí estuvo el circo...

La primera función del Circo Ecuestre tuvo lugar el 21 de mayo de 1.879. Alegría para hacer realidad su sueño se asoció inicialmente con el acróbata Arturo Chiesi, pero pronto el italiano abandonó el proyecto y desde entonces el empresario se apoyó en su esposa Micaela Ramírez, con la cual tuvo seis hijos (Luisa, Enriqueta, Antonio, Clotilde, María y Emilia).

El circo funcionaba casi ininterrumpidamente todos los días de la semana, raro era el día en el que había descanso, a menos que no fuera por defunción o para ensayar una nueva pantomima. Normalmente la temporada se dividía en dos partes, dejando entre las mismas un espacio, que aprovechaban para organizar tournées por España, Francia e Italia. La excepción fue una larga temporada de once meses (del 30-4-1887 al 25-3-1888) y sorprendentemente a continuación, con sólo un mes de descanso empezó la siguiente. La inclusión de nuevos números o bien variaciones de los mismos era constante a lo largo de la temporada, siendo esta variedad una buena estrategia para conseguir la fidelidad del público. Esto también era posible en gran parte por los continuos viajes que el empresario hacía a menudo a las grandes capitales del circo de la época (París, Berlín y Londres) para ver nuevos espectáculos, coger nuevas ideas y contratar a nuevos artistas.

En la época de Alegría, el circo era muy apreciado en Barcelona, siendo posible durante gran parte del año, poder ver a diario un espectáculo circense distinto. Así la competencia entre empresarios era lógica, siendo la Plaza de toros de la Barceloneta (los domingos y festivos) el más firme competidor del Circo Ecuestre. Su grandiosidad ofrecía la posibilidad de presentar una mayor diversidad de precios, pero el Ecuestre en cambio ofrecía una mejor visibilidad y calidad de espectáculo. Aunque en sus inicios, el público sufría algunas incomodidades, ya que cuando la lluvia era abundante, aparecían las goteras y los espectadores de las primeras filas de sillas tenían que abrir el paraguas para contemplar el espectáculo.

Rápidamente surgió un plagio de ideas en ambas direcciones. Alegría copió la idea de organizar competiciones entre los espectadores. Así el 26 de julio de 1.879 presentó una mula a disposición de quien pudiera montarla y dar tres vueltas a la pista sin caerse. El premio de 500 reales y la entrada gratuita a todas las funciones que hiciera el circo (que sin duda habla de la provisionalidad del recinto) estimularon al público. Al cabo de dos días un espectador consiguió el objetivo, desbordando la locura de los concurrentes que lanzaron a la pista una gran cantidad de sombreros, gorras, abanicos y toda clase de objetos. Por su parte, la empresa de la Plaza de toros, contrataba a números que Alegría había dado a conocer en la ciudad y que ya tenían el suficiente reclamo y además presentaba pantomimas parecidas.

Alegría fue además un innovador en muchos aspectos. Entre otras cosas, ha pasado a la historia del circo por ser el primero, en el año 1.887 en colocar una alfombra de coco durante los números ecuestres, con la idea de eliminar la polvareda que levantaban los caballos al pasar. El Circo Ecuestre fue uno de los primeros locales barceloneses dedicados al espectáculo en disponer de teléfono, concretamente en 1.888. Alegría llevó a Barcelona a artistas que con el paso de los años se convirtieron en nombres míticos en la historia del circo: el payaso Tony Grice, el también payaso Anatoly Dourov, los icarios Schaeffer, la troupe de los Hanlón Wolta, el domador de leones Julius Seeth... Su habilidad en publicitar números extraños y con una dosis de riesgo añadida le hicieron célebre, baste como ejemplo, cuando el 12 de octubre de 1.894, los payasos Tonino y Antonet se afeitaron dentro de la jaula de los leones sin la presencia del domador. Siempre a la búsqueda de novedades presentó por primera vez en la ciudad al hombre proyectil (1.886), un hombre-bala que salía disparado en vertical para agarrarse de un trapecio. Uno de los números que dió más fama al Circo Ecuestre fue “la gran batuda”. Con este nombre eran conocidos los saltos espectaculares por encima de cualquier obstáculo, como Briattore y Mariano que saltaban por encima de elefantes (1.882).

El Circo Ecuestre destacaba por la calidad de sus pantomimas. Estas eran normalmente rememoraciones de momentos históricos o representaciones de cuentos o piezas teatrales. No hace falta decir que esta incorporación al programa circense representaba una gran competencia para los teatros de la ciudad. Así, el circo adaptó de su competidor la tradición de representar “Don Juan Tenorio” el día de Todos los Santos. En las pantomimas tomaban parte la mayoría de los artistas que trabajaban en el espectáculo y tenían una gran riqueza de vestuario y decorados. La gran inversión que ocasionaba hacía que gran parte del material empleado se guardara y la misma pantomima se representara varias temporadas, cambiándole el nombre. Alegría fue el primero en presentar en Barcelona un espectáculo sobre hielo y otro acuático. “ Le carnaval sur le glace” (1.883) contó con los patinadores del Cristal Palace de Londres y para la pantomima acuática (1.891) la pista se convertía en una enorme piscina en sólo cuestión de cinco minutos.

Después de la demolición del Circo Ecuestre el 29 de octubre de 1.895, los Alegría tuvieron que esperar hasta el 8 de mayo de 1.897 para volver a actuar en la ciudad. Fue en gran parte gracias a la ayuda del empresario Ignasi Elias, quien transformó el Teatro Tívoli de la calle de Caspe, en Circo Ecuestre. A partir de este momento Gil Vicente y Micaela se alternaron en la dirección, continuando innovando ideas para atraer al público. Así por primera vez el 6 de agosto de 1.897 hicieron una promoción conjunta con los periódicos locales. Las personas que llevasen el cupón insertado en los mismos tendrían un descuento del 50% en la adquisición de su localidad. Pero el circo empezó a tener problemas ya que se repitieron muchos de los planteamientos ya utilizados en la anterior etapa y el público no respondía siempre como antaño. En el año anterior al fallecimiento de Alegría la temporada fue todo un fracaso, puesto que sólo duró un mes y medio.
La muerte del empresario aconteció justo el día antes en el que su compañía iba a iniciar una nueva temporada en el Tívoli. La familia consternada, decidió suspender toda la temporada en la ciudad. Desde entonces el nombre Alegría no consta en ninguno de los periódicos consultados y parece ser que después del suceso, Micaela se trasladó a vivir a París.
Como epílogo, las siguientes palabras publicadas en “El diluvio” el día después de la muerte de Gil Vicente Alegría: “En esta vida de constante tensión de ánimos, si tuvo el señor Alegría días felices, tuvo también de muy amargos, y en estos últimos años, estos eran corrientes en la existencia del simpático empresario por sarcástico contraste con su apellido.”


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