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Lang Toi - Nuevo Circo de Vietnam - del 3 al 21 de marzo de 2010 - Teatro Circo Price - Madrid
Agenda - 03/03/2010

Como todos los espectáculos de circo contemporáneo, Lang Toi (Mi pueblo), supera las convenciones del género presentando una historia con narración argumental. Integrando distintas disciplinas -teatro, malabares, acrobacia, artes marciales y música- esta troupe vietnamita sube a la pista distintas escenas que, unidas, forman un collage del exótico Vietnam.

Lang Toi, efímero como un soplido,propone una apertura a una cultura singular, gracias a esta expresión universal que es el circo y el trabajo de Nhat Ly Nguyen, compositor y artista del circo vietnamita.

Inmersos en el ambiente festivo, los catorce artistas y los cinco músicos, vestidos con los trajes típicos de su país, nos acercan una creación contemporánea inspirada en las artes tradicionales vietnamitas. El arte universal del circo se abre a una cultura singular de la mano del director Le Tuan Anh.

Ficha artística
Concepción, coordinación y composición musical: Nhat Ly Nguyen
Dirección: Le Tuan Anh
Dirección artística: Lan Maurice Nguyen
Coreografía: nguyen tan loc
Interpretación: Cao Xuan Hien, Dinh Anh Tuan, Nguyen Quang Su, Nguyen Quang Tho, Nguyen Duc Truong, Tran Kim Ngoc, Tran Ngoc Dung, Vu Duc Long, Dinh Thi Loan, Nguyen Thi Lan Huong, Nguyen Thi Diem Loan, Nguyen Thi Hoa, Nguyen Thanh Huyen Y Tran Thanh Hoa
Músicos: La Ly San Mr, Nguyen Duc Minh, Nguyen Minh Chi, Pham Van Doanh Y Pham Van Ty
Jefe de la troupe: Nguyen Van Dung
Sonido: Le Viet Tuan

Del 3 al 21 de marzo de 2010, Teatro Circo Price
Duración aproximada: 1 hora y 5 minutos (sin intermedio)

Con el timbre de los instrumentos ancestrales, la música en directo de Lang Toi marca el pulso rítmico de las distintas técnicas circenses mientras acompaña al espectador a un espacio estético oriental, que resulta, al tiempo, evocadoramente exótico y sorprendentemente familiar.

Sobre la Compañía
Los hermanos Nhat Ly Nguyen y Lan Maurice Nguyen proceden de una saga familiar que refleja un siglo de historia entre guerras, sueños, independencia y comunismo. A medio camino entre Francia y Vietnam, esta estirpe vietnamita comienza con el abuelo Nguyen que fue propietario de un Night Club en el Shaigon de los años veinte y estudió Ingeniería Agrónoma en Francia donde nacen sus dos hijos, Khan y Robert Lang. Khan se hace comandante de las fuerzas armadas vietnamitas. En 1962 Robert vuelve a Vietnam con sus dos hijos Nhat Ly y Lan Maurice. En 1969 este último comienza a interesarse por el mundo de la pista. Por su parte, Nhat Ly toca la trompeta y empieza sus primeras incursiones en el circo nacional.

En 1980 Lan Maurice monta una escuela de circo en la Ciudad Ho Chi Minh y en 1985 parte rumbo a Francia. Tras unos comienzos difíciles, Lan se incorpora al Cirque Plume y más tarde crea una escuela de circo en Besançon. Por su parte, Nhat Ly crea la asociación Art Ensemble con el objetivo de que los niños de origen asiático se reencuentren con sus raíces musicales.

Y es tras este largo periplo como los dos hijos de Long Robert Ngoyen comienzan a soñar con la idea de montar un espectáculo de nuevo circo vietnamita

La crítica
Le Figaro, 18/06/09, Valérie Sasportas
Lan y Nhat Ly Nghuyen se formaron en la Escuela Nacional de Circo de Hanói con profesores rusos. Trabajaron durante un tiempo en Francia, en el circo Plume y en la escuela de circo de Chambéry y luego conocieron a Le Tuan Anh, malabarista originario de Ho Chi Minh. Juntos, han creado Lang Toi, literalmente “mi pueblo”, un espectáculo circense fuera de lo habitual, sin payasos, ni números, ni carpa, y con acróbatas que cantan, músicos y sainetes construidos como cuadros que se encadenan sin ruptura ni presentaciones.

Primera creación de nuevo circo en Vietnam, la aventura resulta igualmente inédita para el Musée du quai Branly cuyo teatro Lévy-Strauss, salta a la vista, no está pensado para algo así. El espectáculo habría podido titularse “danza alrededor de los bambúes”. “Han tenido una idea genial: tomar el bambú como punto de partida y explotarlo en todas sus formas”, se entusiasma el productor, Jean-Luc Larguier.
Imbricadas como mikados, yuxtapuestas, anudadas, grandes y pequeñas, las cañas sirven como hilo conductor de contorsiones, saltos, equilibrios, malabarismos. “En el pasado, todo estaba conectado con el bambú, de la vida a la muerte, de la fabricación de platos para comer hasta las camas o las armas”, cuenta Le Tuan, director del espectáculo. “He querido aprovechar ese simbolismo”.

“Es una ilusión de la vida en un pueblo, del trabajo en los arrozales, de la fiesta, del juego, a través de un lenguaje circense que también se sirve de los caminos de la danza y el teatro”, subraya Nhat Ly, encargado de la coordinación y la composición musical. Hablamos de sonidos tradicionales, con una gran presencia de la percusión, envolventes, interpretados con instrumentos ancestrales (tambor, cítara, flauta...) por cinco músicos que “improvisan al hilo de las acrobacias”, confiesa Tuan. Diecinueve artistas relatan también sus orígenes rurales sobre un haz sepia de proyecciones cómplices. Un viaje inmóvil, travieso y poético.

Les Inrockuptibles, 18/06/09, Philippe Noisette
En medio del concierto de claxons de los millares de ciclomotores que surcan Hanói constantemente, descubrimos la sede del Circo Nacional. Pasada la entrada de ese edificio de arquitectura postsoviética, en una sala anexa, el equipo de Lang Toi, “mi pueblo”, está a punto de presentar su primer espectáculo.

La compañía circense, reunida en torno al director Tuan Le y al compositor Nhat Ly Nguyen, está a punto de inaugurar un arte nuevo por estos lares, mezcla de tradición milenaria y hallazgos de nuevo circo.

En Europa ya estamos acostumbrados a disfrutar de espectáculos anclados en raíces culturales: pero en ese Vietnam tan a menudo ocupado, hoy todavía comunista, nos encontramos ante una especie de revolución cultural. De hecho, tras el estreno, los oficiales presentes no dejarán de emitir ciertas reservas.

Pero Tuan Le y Nhat Ly Nguyen ya han ganado su apuesta: han conseguido hacer surgir bajo nuestros ojos escenas de pueblos, juegos inocentes entre jóvenes, paisajes móviles.

Lang Toi hace de su fragilidad aparente su mayor fuerza: igual que el bambú, la planta que se pliega pero que no se rompe jamás. Los intérpretes manipulan, durante aproximadamente una hora, largos tallos de bambú, los reúnen para formar un simpático abanico o los alinean para simular un camino escarpado.
Con paso experto, una joven se nos antojará suspendida en el aire. No tardarán en llegar los malabarismos con cestos de mimbre, de aliento juvenil. Alzarán también una doble pirámide de tallos para construir una variante de la alambrada.

En su mayoría, estos vietnamitas han recibido una formación que no les hacía propensos a semejantes audacias. Influenciados por una generación de profesores rusos, se dedicaban hasta ahora al circo a la antigua, creandos números virtuosos y, por así decir, sin vida propia. Con Lang Toi, cuentan una historia nueva, la suya. La de la vida de trabajo duro de sus padres –desde la jornada en los arrozales hasta el regreso al pueblo- y, tal vez, también la de una libertad nueva para ellos.

Más de una vez, durante esta creación de coproducción mayoritariamente francesa, nos conmoveremos más que presenciando el consabido número de malabarismo o acrobacias. El contrapunto sutil de Lang Toi lo aporta la música sobre la que se apoya, siempre interpretada con instrumentos tradicionales. Nhat Ly Nguyen hace que se encuentren en un diálogo basado en las rupturas. Interpretada con instrumentos ancestrales, de cuerda o viento, la partitura juega a las divergencias sin perder jamás de vista el camino.
Los intérpretes dirán, tras la representación, que para ellos no se trata tanto de saber quién sale después de quién, sino simplemente de elaborar un imaginario común rico en diversidad. Lang Toi no es todo virtudes: bajones de ritmo, coreografía que se pierde por momentos… Un trabajo de larga duración el que espera a la compañía desde esa primera cita en Hanói hasta su llegada a París. Pero, durante el tiempo que dura el espectáculo, Vietnam nunca nos había parecido tan cercano.

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